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SOCIEDAD   12/2/2020

Los zifios de El Hierro contribuyen a descubrir las razones del gigantismo en las ballenas
Sergio Gutiérrez, Valverde.- Un artículo publicado en la revista 'Science' revela que algunas especies de cetáceos, como las ballenas azules o jorobadas, son las de mayor tamaño gracias a una estrategia de alimentación que les ha permitido convertirse en los animales más grandes del planeta que jamás han evolucionado en la Tierra.

Portada de la revista.

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Sergio Gutiérrez, Valverde.- (12/2/2020. 15:00 horas)

Los zifios de El Hierro han contribuido a descubrir las razones del gigantismo en las ballenas azules o jorobadas. Los zifios no son gigantes, pero los datos que se han recogido en El Hierro, sobre su comportamiento de buceo y alimentación y sobre las presas que capturan, han ayudado a establecer un modelo energético con otras 13 especies de cetáceos, que indica que el tamaño de las ballenas está limitado por el tipo de alimentación.

Asi se desprende de un estudio, publicado en el revista científica 'Science', en el que, entre otros, ha participado Patricia Arranz, del grupo de Biología, Ecología Marina y Conservación de la Universidad de la Laguna (Santa Cruz de Tenerife), investigadora residente en El Hierro que lleva años estudiando a los zifios en la isla.

Con casi 25 metros de largo y 150 toneladas de peso, las ballenas azules son el animal más grande del planeta, pero ¿por qué no son más grandes? El estudio publicado en la revista científica explica que el tamaño de estos grandes mamíferos viene determinado por el equilibrio entre su mecanismo de alimentación y el tipo de alimento que ingieren.

El trabajo, que ocupó la portada de la revista científica estadounidense, es resultado de una colaboración internacional coordinada por el biólogo de la Universidad de Stanford Jeremy Goldbogen y por el conservador de fósiles marinos del Smithsonian's National Museum of Natural History, Nicholas Pyenson, además de Patricia Arranz.

Para averiguar por qué estos animales son tan grandes-en algunos casos superan a los dinosaurios más pesados que hubo en la Tierra-, los científicos registraron las pautas de alimentación (su eficiencia a la hora de alimentarse y la calidad de las presas) de catorce especies de cetáceos diferentes, desde los más pequeños, como las marsopas, que miden un metro y pesan unos 50 kilogramos, hasta las grandes ballenas azules.

DESDE GROENLANDIA HASTA EL HIERRO

Los científicos analizaron más de 10.000 registros de alimentación de estos animales desde Groenlandia hasta la Antártida, pasando por El Hierro donde reside una población estable de zifios de Blainville a lo largo del año.

La ingente recogida de datos se hizo con unas marcas digitales 'DTag' no invasivos, que fueron adheridas al lomo de los animales mediante ventosas y que durante unas horas registraron los movimientos de los animales y sus sonidos, "que nos dicen si están comiendo y dónde, y también cómo lo hacen, si están rotando, saltando o engullendo una bola de plancton", explica la bióloga española Patricia Arranz.

Estos registros permitieron a los científicos calcular cuánta energía dedica cada especie de cetáceo en obtener su alimento y cuáles obtienen mejores resultados en función del esfuerzo dedicado.

Así, constataron que las ballenas que se alimentan por filtración, como las azules o las jorobadas, son las de mayor tamaño gracias a una estrategia de alimentación que les ha permitido convertirse en los animales más grandes del planeta que jamás han evolucionado en la Tierra.

El estudio demostró, por primera vez, que su gigantismo es el resultado de la combinación de dos factores: la gran abundancia de plancton que hay en el planeta, y la eficiencia de su mecanismo de alimentación "a través de grandes bocanadas de agua marina que contienen toneladas de alimento de una sola vez y que, además, supone una ingesta tremendamente calórica frente a la que obtienen los cetáceos con dientes que solo ingieren una sola presa cada vez que cazan", detalla Arranz.

De hecho, cada año las ballenas hacen migraciones de miles de kilómetros para conseguir estas grandes agregaciones de alimento, porque estos grandes viajes "les compensan", concluye.

Por el contrario, los cetáceos dentados como los zifios, las orcas o los delfines, tienen una forma de alimentación totalmente distinta: "cazan una presa cada vez, presas, como los calamares, que primero tienen que perseguir para dar caza, y que a veces no compensan el esfuerzo energético requerido", explica la investigadora española.

Foto: Zifio marcado en aguas de El Hierro.

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