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Esta foto con mucho colorido y alegría representa la paradoja de una vida injusta y de un destino inmerecido. Una imagen de contraste que radia optimismo, ilusión, júbilo, regocijo y satisfacción, frente a las noticias que te rompen el corazón y el alma en pedazos.
Hoy se ha marchado el compañero que marcaba estilo propio no solo en su trabajo, sino en la vida cotidiana. Su presencia en cualquier encuentro navideño con compañeros del Cabildo, era una garantía de éxito y de pasarlo bien. Siempre me preguntaba, hasta que le conocí más en profundidad, cómo detrás de un semblante tan serio se escondía un humor tan espontáneo, llano e impregnado de gracia y ocurrencia.
Dicen que debemos estar siempre preparados para una pérdida, aunque la misma esté casi anunciada, pero les puedo asegurar que hoy la tristeza invade los pasillos y oficinas de todos los departamentos del Cabildo, y de manera más particular en su lugar de referencia, el departamento de Turismo y Transportes, donde, desde hace días, ya se respiraba la pérdida de un compañero, porque una silla vacía ya de por sí representa y significa la ausencia.
Nos ha dejado Luis González Ortega, "el mister", al que siempre llamé el de "transferencias" porque formaba parte de ese gran equipo humano que asumió las competencias y delegaciones que de forma gradual fue transfiriendo el Gobierno de Canarias a los Cabildos: transporte, caza, turismo, consumo, ....; aunque su cometido se centró en los últimos tiempos principalmente en transporte.
Su afición a la caza siempre quedará perpetuada en la pared de su oficina, con un cuadro permanente de la Federación Canaria de Caza donde vemos un galgo canario con una leyenda "no es importante el cuánto cazas sino el cómo cazas", un mensaje que podemos extrapolar a su vida cotidiana, sin especiales exigencias a la vida, con otro mensaje que podría ser sin duda; "no es importante el cuánto vives, sino cómo vives".
Luis vivió una vida de entrega a los demás, porque fue de los primeros voluntarios de AEA que, al volante de un modesto Panda y emisora en mano, acudía junto a sus compañeros a cualquier evento cultural o deportivo al que fueran llamados.
Su afición a los caballos y a la hípica le llevó a ser uno de los propulsores de la constitución del ClubHipico Las Chamuscadas.
En fin, Luis vivió intensamente la vida, fue un alegre entusiasta y aplicó en toda su vida lo que dice la canción de Manuel Carrasco "hay que vivir el momento", porque siempre pensó y practicó que no es lo mucho que tenemos, sino lo mucho que disfrutamos, lo que hace la felicidad.
Luis te has marchado un poco pronto y nos quedaron conversaciones pendientes. Solo desearte paz y descanso eterno y que tu viaje solo sea la tarjeta de transporte a una vida mejor y la carta de agradecimiento y de despedida de todo el equipo de compañeros y amigos, que son muchos, del Cabildo de El Hierro.
Aquí quedará tu bien más preciado. Tu compañera de vida Raquel y tus creaciones más maravillosas, Tania y Yeray. Mis condolencias a toda su familia.
Adiós Luis, siempre nuestro `Mister´. DEP.



