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Entretejen con sutileza y originalidad un espectáculo en el que destaca una potente y variada percusión, voces latinas y arcaicas que fusionan ritmos ancestrales y tradicionales para que sigan existiendo y no desaparezcan.
Investigación y exploración de músicas de la emigración que pertenecen al pueblo y que se entremezclan con las raíces canarias, demostrando la universalidad de la música y del folclore.
Armonía, fuerza, movimiento, ritmo, espectacularidad, distinción, brillantez y mucha calidad musical, podrían ser algunos de los componentes más sobresalientes del espectáculo, que el sábado noche tuvieron la oportunidad de disfrutar las personas que acudieron, en una Villa que se prepara para festejar a su patrona, la Inmaculada Concepción, y sentir en el Centro Cultural Asabanos de Valverde, de la mano del grupo canario Mambisa los sonidos de los tambores, incluido los del rudimentario tambor herreño, que buscaron su hueco y se hicieron escuchar con fuerza, al igual que las voces de mujeres con registros tan diferentes, pero más unidos que nunca.
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Ritmos afrocubanos se mezclaron con delicadas malagueñas, como la interpretada por la veterana esperancera, Nicolasa Delgado `Nico´. Cinco mujeres percusionistas: Marta Rosa, Nerea, Yanira, Marisela y Rubi, impusieron el ritmo a este vibrante espectáculo y Luis Machado y Judith Porto aportaron sus cálidas, rítmicas y a veces rasgadas voces canarias y cubanas. Y para que no faltará el movimiento y la danza como el mejor amuleto a una buena escenografía, ahí estaba la bailaora Estela del Moral. El silbo como lenguaje de comunicación oral también tuvo encaje en el espectáculo con la silbadora gomera Teresa Padilla.
Mambisa, como dicen sus protagonistas, es mujer y tambor en uno, y lo demostraron. Los instrumentos clásicos invitaron a los más rudimentarios, combinándose los timbales y tumbadoras, con los tambores y chácaras gomeras y herreñas, o con los batá africanos. Sonidos de marimba se alternaron con los producidos por una guataca o los de la quijada de un burro.
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En fin, un espectáculo lleno de sensaciones y original hasta el final, porque hasta el gran técnico Alberto Méndez "el naranja", combinaba desde la mesa de sonido, al final de la sala, la instrumentación de su inseparable bajo del que salían sonidos y melodías impensables.
Mambisa es todo un espectáculo que refleja calidad y distinción, protagonizado por doce mujeres que, al unísono, reivindican también su papel en este mundo en el que soñamos que sea alguna vez igualitario. La música también es uno de los caminos para conseguirlo.


