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El Hierro

El Supremo archiva la causa y declara inocentes a Javier Armas, Claribel González y Fabiola Ávila, tras más de 20 años acusados de delito medioambiental en la gestión de residuos

2026-04-22 19:17 · Sergio Gutiérrez, Valverde
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Complejo ambiental de La Dehesa.
Sergio Gutiérrez, Valverde.- La sentencia recoge que "no existió delito medioambiental ni responsabilidad penal (en la gestión de residuos) por lo que las personas investigadas deben ser consideradas inocentes a todos los efectos, como si hubiera recaído sentencia absolutoria".
El Tribunal Supremo (TS) ha absuelto al que fuera director de área de Medio Ambiente del Cabildo herreño, Javier Armas, a la consejera, Claribel González, y a la técnico, Fabiola Ávila, tras más de 20 años acusados de delito medioambiental en la gestión de residuos. El Supremo ha acordado el sobreseimiento libre y archivo de la causa.

Así lo recoge la sentencia a la que ha tenido acceso DIARIO EL HIERRO, donde al alto tribunal sentencia que, “no existió delito medioambiental ni responsabilidad penal (en la gestión de residuos), por lo que las personas investigadas deben ser consideradas inocentes a todos los efectos, como si hubiera recaído sentencia absolutoria”.

DOS DÉCADAS ACUSADOS DE DELITO MEDIOAMBIENTAL

Durante dos décadas se ha sostenido una acusación que finalmente no ha podido acreditarse. No se han demostrado hechos delictivos ni daño ambiental. 

Para ello, la defensa de los responsables públicos desarrolló una actividad probatoria que puso de manifiesto la inexistencia de daño ni de conductas constitutivas de delito. 

El propio Ministerio Fiscal terminó reconociendo la falta de base suficiente para sostener la acusación, lo que ha llevado al sobreseimiento libre acordado por el tribunal, en el caso de González y Ávila.

FIN A UN LARGO PROCESO JUDICIAL

Estas resoluciones ponen fin a un largo proceso judicial que, durante años, ha generado una percepción pública negativa en torno a la gestión de residuos, trasladando a la ciudadanía dudas sobre la eficacia del sistema y el destino de la recogida selectiva.  Eso ha tenido efectos no deseados, porque se ha debilitado la confianza en las políticas ambientales, e incluso ha desincentivado prácticas responsables. 

Afirmaciones tales como que parte de los residuos que debían destinarse al reciclaje, acaban en circuitos menos adecuados, o que todo se mezcla o se quema, son extremos que no se corresponden con la realidad, como ha quedado demostrado en los últimos años.